martes, 21 de junio de 2011

EL CENTENARIO DE FANTOMAS EN FRANCIA

Por Juan Manuel Bellver, corresponsal en Francia. Fantômas es uno de los malvados más reconocidos e imitados de la cultura popular del siglo XX: protagonista de novelas, cómics, películas, series de televisión... Nacido en 1911 de la fértil imaginación de los autores franceses Marcel Allain (1885-1970) y Pierre Souvestre (1874-1914), este abyecto criminal con modales de dandy representa la transición entre los antihéroes de la novela gótica decimonónica y los asesinos en serie de la era actual; bien podría considerarse como el más influyente supervillano de la modernidad.
Ayer, la Bibliothêque National François Mitterand de París celebró su 100º cumpleaños con una serie de actos que incluyen una exhibición de las primeras ediciones de los 32 volúmenes firmados por Allain y Souvestre entre 1911 y 1914 y publicados por Fayard, así como la proyección de dos mediometrajes dirigidos por Louis Feuillade en 1913 ('A l'ombre de la guillotine' y 'Juve contre Fantômas') y diversas conferencias relacionadas con este infame personaje, cuya impronta se puede percibir en el coleccionismo, la historieta, la serie negra y hasta la alta cultura.
"La sombra de Fantômas está presente hasta en la obra de Robert Desnoes y es una figura surrealista de la revuelta y la libertad", argumenta Marie-Claire Dumas, profesora de la Universidad Denis Diderot de París. Y es que la figura del estiloso criminal se ha perpetuado a lo largo de las décadas sin perder jamás su apostura y su profundo desdén por la ley y la moral establecida. Guillaume Apollinaire dijo que "desde un punto de vista imaginativo, Fantômas es uno de los trabajos más ricos que existen". Y pintores como René Magritte o Juan Gris le dedicaron lienzos como prueba de su devoción incondicional.
Su profundo desdén por la ley y la moral establecida lo convirtió en un héroe para las vanguardias
También el maestro Fritz Lang lo homenajeó de algún modo con sus tres películas (1922, 1933 y 1960) para la UFA sobre el Doctor Mabuse. El rey de la comedia Blake Edwards se inspiró en él para crear el ladrón de guante blanco de 'La pantera rosa' (1963). Y hasta el muy afrancesado Julio Cortázar le consagró su folletín 'Fantomas contra los vampiros multinacionales' (1975).
Desde su nacimiento, la serie entusiasmó tanto al público masivo como a los intelectuales por sus desenfrenadas escenas de acción y sus intrigas imaginativas y tortuosas. 'Las aventuras de Fantômas', del periodista Fandor y del inspector Juve han sido después adaptadas al cómic (con secuelas en Francia, EEUU e incluso una muy popular ahora de culto en México), al cine (desde los cinco filmes pioneros de Louis Feuillade hasta la trilogía de André Hunebelle con el genial Louis de Funes en el papel del policía), pero también al teatro, la radio y la serie televisiva, destacando un telefilme de cuatro episodios de 1980 dirigido inicialmente por Claude Chabrol y protagonizado por el bello y tenebroso Helmut Berger.
¿Qué tiene este archivillano para haber sobrevivido a las modas y la aparición de mil y un imitadores?
En primer lugar, estilo. Cuando no va impecablemente vestido con frac, Fantômas es un maestro del disfraz, que le sirve para metamorfosearse y cometer las peores atrocidades, generalmente bajo la identidad de alguien a quien previamente ha asesinado. Antes de abrazar para siempre el mal, Fantômas era el archiduque Juan North, del principado alemán de Hesse-Weimar, un aventurero que participó en la guerra de los Boers en Suráfrica y recorrió en mundo, desde la India hasta México, y llegó a tener dos hijos ilegítimos (Vladimir y Helène) con la aristócrata adúltera Lady Maud Beltham, la cual se debatirá toda la vida entre su pasión por el maligno y el rechazo de sus crímenes, hasta su trágico suicidio en 1910.
En su segundo lugar, Fantômas cultiva la vileza y la iniquidad como nadie lo ha conseguido hacer en la ficción hasta la aparición de los primeros 'serial killers'. Y es que este malo de campeonato se revela, episodio a episodio, como un verdadero sociópata que disfruta matando de las maneras más sádicas, se muestra siempre despiadado y no es leal con nadie, ni siquiera con sus propios hijos. Además, para cometer sus fechorías, hace uso de increíbles y truculentas técnicas: plagas de ratas infectadas, serpientes gigantes o cuartos que se llenan de arena.
Hoy, más que nunca, el ignominioso Fantômas sigue reinando en las calles de París, gracias a esta iniciativa de la Biblioteca Nacional. Anoche, los más distinguidos aprendices de malvado de la capital francesa y otros 'fans' fatales se reunieron para festejar su centenario en la Biblioteca Nacional de Francia. Además de la exposición, conferencias y proyecciones, el momento más esperado de la jornada será la recuperación de un muy raro filme de 1937, 'Señor Fantômas', firmado por Ernst Moerman, aquel extravagante poeta belga que, entusiasmado por la intrínseca felonía del sujeto, llegó a escribir: "Fantômas que estás en los cielos, salva la poesía". Que así sea.

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